Cuentos

BLANCAFLOR, LA HIJA DEL DIABLO

blancaflorBlancaflor es una leyenda del sur de la Península Ibérica sobre la hija pequeña del diablo similar en temática a la leyenda griega de Medea.En ocasiones, también se confunde erróneamente con el cuento de Blancanieves.

Los reyes de un país muy lejano, desesperados por no poder tener hijos, rezan por tener descendencia (en algunas versiones, incluso llegan a hacer la promesa de entregárselo al diablo cuando cumpla veinte años si se les concede el favor).

Tiene a un hijo hermoso y generoso, pero le debe su alma con el diablo, bien sea por la promesa de sus padres, bien por resultar un jugador empedernido. El diablo promete restituirle su antigua vida si realiza tres encargos que le impondrá. Una anciana a la que ayuda de camino al castillo de Irás y no Volverás, donde habita el diablo, le da un truco para superar las tareas: antes de llegar al castillo hay un río donde se bañan las hijas del diablo. Debe esconder la ropa de la pequeña, de nombre Blancaflor, y no dársela hasta que le prometa ayudarlo.

Siguiendo las instrucciones de la anciana consigue la ayuda de Blancaflor tras prometerle matrimonio. Gracias a ella logra superar las tres tareas:

  • Allanar una ladera, sembar trigo y hacer pan para el diablo en un solo día.
  • Allanar una montaña, sembrar cepas y hacer vino.
  • Recuperar un anillo perdido en el Estrecho de Gibraltar

El diablo enfadado por su derrota y porque el muchacho vaya a desposar a su hija trata de matarlo, pero ambos huyen al país natal del príncipe. Una vez allí, el futuro monarca olvida todo lo ocurrido y se promete con otra. Blancaflor está a punto de suicidarse con una piedra de dolor y un cuchillo de amor, cuando el príncipe, que asiste al coloquio de Blancaflor con estos objetos empieza a recordar todo lo ocurrido y la detiene en el último momento para casarse con ella.

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LA PAVERA

La pavera .122pavera

 
122. Cuento popular castellano
 
Éste era un rey que tenía tres hijas. Y dice un día a su mujer:
-Voy a ver quién de las tres hijas me quiere más.
Las llamó y las dijo:
-A ver quién me quiere más.
La primera dice:
-Como a mi vida.
La segunda:
-Como a mi alma.
Y la más pequeña le dijo que como la sal al agua. Y entonces el padre la dice:
-¡Ingratona! Tú no me quieres. ¡Márchate de casa!
Recogió la ropa y se marchó. Y llega a un pueblo y pide po­sada. La dice a la dueña si encontraría ella donde servir. Y la en­señó a una casa. Se fue para allá y la dice la dueña que era pe­queña; pero un hijo que estaba allí la dijo que la cogería aunque fuera para ir con los pavos. Y la madre aceztó.
Fue con los pavos. Y una vez en el campo se arrimaba a una fuente, se peinaba y se lavaba. Se quitaba el vestido de encima y se quedaba con uno lleno de perlas. Y les decía a los pavos:
-¡Pavín, pavin! Si me vería el hijo del rey, ¿se enamoraría de mí?
Y los pavos contestan:

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MARZO EL VENGATIVO

obejasVivía en Córcega un pastor muy próspero, que tenía muchísimas ovejas. A pesar de su buena suerte, el hombre sufría cada vez que veía acercarse el invierno, que suele ser cruel con los rebaños. Con mucho respeto, le suplicaba a los largos meses invernales que fueran generosos.
Buen diciembre, amigo mío,
no nos traigas pronto el frío.
Y diciembre lo escuchaba y se portaba bien con él.
Buen enero de este año
no me mates con heladas
los corderos del rebaño.
A enero le gustaba lo que el pastor le decía y, agradecido, perdonaba a sus animales.
Después, el pastor le cantaba sus canciones a febrero y a marzo. De este modo los meses, a los que les gustan mucho los homenajes, se portaban bien con él y con sus ovejas.
En esa región, marzo es el mes más difícil y caprichoso. De pronto hace calor, de pronto hace mucho frío y nadie puede saber a qué atenerse.
Un año, cuando había llegado el último día de marzo sin que una sola de sus ovejas muriera, el pastor se puso tan contento que ya no tuvo miedo, y en lugar de pedir por favor, empezó a jactarse y a burlarse.

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