Mira en mi BlogDescubre todo lo que Filiberto te quiere contar

Galeria de videos

La Narración Oral Profesional, un Arte Escénica I

artes escénicasMaría Jesús Bajo Martínez
Doctora por la Universidad de Sevilla
Doctorado en Ciencias del Espectáculo
 
 

Extraído del artículo publicado en la página web de AEDA, Asociación de Profesionales de la Narración Oral en España, el pasado 24 de Julio de 2016.

Siempre me ha gustado que me cuenten historias

Las llamas se asomaban a la boca de la chimenea, y a su alrededor grandes conversadores, y también algún buen narrador, especialmente una vecina, que pasaba después de cenar a velar (hablar durante unas horas en una casa donde se reunían personas de esa familia y otras que no lo eran, pero que tenían vínculos afectivos o de amistad), y a la que después había que acompañar a su casa de noche cerrada, y volver con el miedo susurrando al oído. 

Estas veladas se animaban con licor de café, y muchas veces se ocupaban haciendo los moldes de papel de las magdalenas caseras, mariquitas en mi tierra. Mientras tanto los asuntos de actualidad se comentaban, y las historias se sucedían: unas eran divertidas, otras graves, y de vez en cuando un relato ponía los pelos de punta. Todos los mayores participaban, aunque se esperaba con expectación la repetición de algunos cuentos, que ya se habían convertido en clásicos, y componían el repertorio de esta mujer apasionada, y que sin saberlo ella poseía muchas de las características y recursos de la narración oral escénica. Era capaz de visualizar los hechos y a la vez suscitarlos en sus oyentes, tenía el dominio de la mirada, interpretaba el total de los personajes, utilizaba todo su cuerpo como transmisor de emociones, conocía a sus oyentes y las limitaciones de edad y circunstancias, relataba cada historia en el momento preciso y las recreaba una y otra vez mientras interactuaba con el público ocasional. 

Los cuenteros tradicionales desaparecieron de nuestros pueblos y de nuestras vidas, y fueron sustituidos por elementos menos imaginativos y sociales como la televisión. Los actuales narradores, descendientes de los juglares, han resurgido con fuerza, especialmente en Iberoamérica, bisagras entre la tradición y la escena del momento, poseen hoy una metodología propia y se forman adecuadamente. Realizan talleres, y aunque con una función diferente, existe la figura del director. Utilizan ampliamente elementos escénicos como la iluminación y el sonido. El público ya no es el familiar, próximo o la tribu, sino desconocido y amplio, infantil o adulto, o ambos a la vez. El lugar también ha variado, ya no es alrededor del hogar o en las plazas de los municipios. Ahora los principales espacios donde se produce son bibliotecas, librerías y colegios, constituyendo un claro incentivo a la lectura.

Los cuentos que se relatan proceden de la tradición oral y de la literatura, pero también los hay de creación propia. La relación de la narración oral escénica con la palabra escrita siempre ha sido estrecha; en ocasiones se alimenta de ella y en otras la alimenta. Recordemos la innegable influencia que ha ejercido en la obra de autores como Juan Rulfo y Gabriel García Márquez. 

Una relación menos amistosa, como sucede en las viejas familias, es la que la narración oral escénica mantiene con el teatro, con el que tanto ha compartido desde tiempos remotos, como la imperiosa necesidad humana de recrear unos hechos reales o ficticios,  pero con el que también mantiene importantes diferencias. No se debe temer a la hibridación, y menos en esta época donde tantas fronteras han caído y todo es susceptible de fusionarse.

Una de las características más definitorias de esta disciplina es su especial relación con el público en un “trabajo a dos”, ya que  a diferencia del espectador de teatro, el público tiene que recrear las imágenes, ensoñar lo oído y finalmente,  si todo ha ido bien, incorporar esa historia a su memoria. En este caso a una memoria colectiva, en la medida en que se ha compartido no solo una historia, sino también una vivencia, provocada por el propio narrador. 

El cuento nos conduce al territorio de la infancia. Despierta la credulidad, el anhelo de lo fantástico, o por lo menos de lo diferente. En definitiva, proporciona una dosis  de ilusión, y esa ilusión la ofrecen las palabras, la voz y los gestos del narrador, que cual encantador, cautiva al oyente utilizando sus dotes y su técnica.

¿Por qué no va a ser la narración oral escénica un arte escénica?

 

VER ARTÍCULO COMPLETO

 

Testimonios